lunes, 28 de diciembre de 2009

Buen camino

¡Buen Camino!


Aunque Galicia tiene muy buenos caminos, sin los que no se entiende el medio rural y urbano, la estrella es el Camino Francés, que desde las distintas prolongaciones en Europa recorre la parte septentrional de la Península hasta entrar en Galicia transversalmente por O Cebreiro, difundiéndose al llegar a Santiago hasta los distintos puertos de mar.

Es un camino para recorrerlo andando, mejor en la soledad del invierno que en el bullicio del verano, saltando sobre las aguas que inundan la explanada del camino, visitando núcleos rurales casi abandonados en los que la población mayor que queda, como Lola en Barbadelos, están deseando que te detengas para conversar. El camino para esta población es como el cordón umbilical que la une a las villas, por las que también pasa el camino, temiendo algunos que desaparecerá si no se vertebra a través del camino (o los caminos) la Galicia interior.

Las nuevas carreteras que se han construido (especialmente en las tres últimas décadas) sirven a las villas y a las ciudades con las que la Galicia urbana está esforzándose para no perder el tren de la modernidad. Las carreteras son caminos, pero a las villas y ciudades, y en ellas se localizan los principales conflictos con la traza de los caminos históricos de Santiago. Igual que sería inconcebible hoy que las carreteras no tuvieran continuidad, lo mismo hay que reclamar para los caminos históricos a Santiago. Ello obliga a identificar su traza, esfuerzo en el que con limitaciones estuvieron las Administraciones anteriores en Galicia, y que sin duda va a continuar la Administración actual.

El camino, o los caminos de Santiago, son una cita obligada con la Galicia interior, con paisajes desconocidos para la mayoría (incluida la propia traza cercana del camino andando) que se prolongan a la Galicia litoral, a través de los caminos de Santiago a Fisterra, Muxía, Noia, Muros, Neda, A Coruña, Ribadeo y Tui. Quienes no los hayan recorrido no deben esperar al Xacobeo 2010, lanzándose ya en estos días por alguna de las trazas señalizadas.

Aunque los caminos no saben de tiempos festivos, sirvieron durante mucho tiempo a las ferias y mercados periódicos. Celebraciones como las del próximo año pueden ser un aliento muy necesario para la Galicia interior. Los que habitan en los núcleos rurales y en las villas por las que pasan los caminos así lo están esperando. Los que vienen de fuera, aparte de la calma interior y los encuentros con otros caminantes en la propia traza o en los bares y albergues del camino, esperan encontrarse con lugares en Galicia que mantengan la huella de la historia en los paisajes rurales y urbanos. No los defraudemos.

Enlace con el artículo de opinión de Carlos Nárdiz Ortiz (Doctor ingeniero de Caminos, Canales y Puertos) publicado en La Voz de Galicia del día 28/12/2009

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